CINE
Entrevista Chimpún

Nicole Wallace: "Los abusadores del cine deberían estar acojonados. Van a ir cayendo uno a uno. Lo garantizo"

Es una estrella mundial pero ni está maleada ni tiene pinta de ir a estarlo. "Tengo una flor en el culo", bromea, pero cuando se pone seria es un vendaval

Nicole Wallace: "Los abusadores del cine deberían estar acojonados. Van a ir cayendo uno a uno. Lo garantizo"
Ángel Navarrete
Actualizado

Nicole Wallace (Madrid, 2002) cumplió 23 años el sábado pasado, pero cualquier tópico sobre la juventud, la inmadurez y los ídolos de adolescentes se diluye en la segunda frase. El boom de la trilogía Culpables (‘Culpa mía’, ‘Culpa tuya’ y la aún por estrenar ‘Culpa nuestra’) le ha cambiado la vida en dos años. Convertida en estrella mundial, lidia con el peso de sus más de ocho millones de seguidores en Instagram y acaba de estrenar ‘Un año y un día’, una comedia romántica clásica y dirigida a un público mucho más adulto.

¿Buscabas escapar del fenómeno fan?
Ni siquiera me lo planteé, la verdad. Me gustaba el proyecto y venía de encadenar personajes bastante duros, con mucho carácter y sin espacio para la sensibilidad, la delicadeza y la esperanza. Echaba de menos, y echo de menos en general, este tipo de comedia romántica en la que no hay drama y la toxicidad no está romantizada. Creo que se agradece ver una historia de amor realista y aún así bonita, son películas que para mi generación escasean.
¿Sois una juventud poco romántica?
Totalmente, al 100%. Hay miedo a exponerse, a sentirse vulnerable y al compromiso. Somos una generación que tiene tanto todo el rato, tan rápido, tanta información, tantas opciones, que ha cambiado nuestra forma de afrontar las relaciones. Creemos menos en el amor no porque no lo queramos, no exista y no apetezca, sino porque los estándares han subido, sobre todo en las mujeres. Somos más exigentes con nuestras parejas y cortamos de raíz mucho más fácilmente si algo no nos convence. Está bien ser así, es sano no admitir actitudes y comportamientos tóxicos que antes se daban por buenos, pero nos hace más escépticos y, tristemente, da menos pie a abrirnos a otra persona. En todo caso, compensa si a cambio hemos dejado de blanquear ese amor tan tóxico y tan machista que se veía antes en pantalla.
La locura con la saga Culpables te ha cambiado la vida en dos años. ¿Cómo lo estás procesando?
No me da mucho tiempo a pensarlo, pero aunque tuviera tiempo... Es algo muy difícil de procesar y, sinceramente, no creo que haya nadie en el mundo preparado para el nivel de exposición, de presión y de trabajo que conlleva un fenómeno de este tipo. La gente siempre te dice cosas en plan "has nacido para ello’, pero es mentira. Nadie ha nacido para vivir una locura como esta. Tristemente, por mucho que estés superpreparada, que seas madura y que cuides tu salud mental, es imposible que un cuerpo y una mente humanas aguanten esto sin pagar un precio. Lo llevo como puedo, intentando centrarme en las cosas que me hacen feliz y en por qué lo hago, es fácil perderse si no. Es bastante abrumador, si te soy sincera. Es muy raro.
Dices que te centras en las cosas que te hacen feliz, ¿cuáles son?
Estoy muy agradecida a que, gracias a mi trabajo y a todas esas oportunidades que he recibido, soy económicamente estable e independiente con 23 años. Me comparo con el 98% de mis amigos y sé el privilegio que supone tener esa seguridad que me permite disfrutar de la vida, porque soy una fiel creyente en que se trabaja para vivir y no al revés. Eso es lo que me hace feliz: vivir, viajar, pasear con mi perro, montar a caballo, terminar un proyecto y verlo con mis amigos… Estar en un rodaje me encanta, ver cómo todo el mundo trabaja y cuántas hormiguitas hacen falta para que salga una película. Ese tipo de cosas me hacen feliz.
Hablas de vivir, ¿pero puedes hacerlo con normalidad?
Puedo perfectamente, hay mucha gente que se queja de la fama, pero en general se puede controlar. A veces se complica y hay cosas que prefiero no hacer por no complicarme, pero hago bastante vida normal. Voy en metro siempre, salgo de cañas con mis amigos y no me escondo. De vez en cuando la gente me reconoce y me tengo que parar, eso hace que normalmente llegue tarde a casi todos lados, pero por lo demás todo sigue igual.
¿Te disfrazas para salir?
Qué va. A mi hermana le fascina todo el vodevil ese y me lo dice por las risas: "Nicole, tienes que ponerte una gorra y unas gafas grandes…". Aunque a veces tiene razón porque soy muy inconsciente y me la quiero llevar de compras a Fuencarral un sábado e igual eso es pasarse [risas]. El otro día fui al concierto de Gracie Abrams, que me gusta mucho, fui a pista, me metí ahí con todo el mundo y acabé haciendo coros con no sé cuántas niñas. Me lo pasé genial. Es que si empezase a cubrirme, a esconderme y a dejar de hacer equis cosas, ahí sí que entraría en conflicto mi vida con mi trabajo y tendría que tomar una decisión radical que no quiero tomar.
¿Dejarlo?
Si mi trabajo no me permite vivir, ¿para qué sirve?
Pese a tu juventud, ya después de ‘Skam’ [la serie que la lanzó a la fama] conociste la otra cara de tu oficio. No te llamaban y pensaste que todo se iba a la mierda.
Sí, y me vino bien sentir eso para no caer en la trampa de pensar que todo es fácil cuando tienes éxito al principio. Aun así, he sufrido muy poco comparado con la realidad de la mayoría de actores. En ese momento, tuve la suerte de que era tan joven que me puse a estudiar Psicología e interpretación y tenía mi vida de universitaria normal. De hecho, lo raro era lo de antes, tener 18 años, trabajar 10 horas diarias y pagarme un alquiler. Poder decir: "No pasa nada, tía, vuelvo a estudiar hasta que me vuelvan a llamar y, si no me llaman, aquí sigo y no se acaba el mundo". Ahora tengo mucho trabajo, es una validación de lo que he hecho para llegar aquí, pero siendo completamente honesta, y perdona mis maneras, lo que tengo es una flor en el culo [risas].
¿Ya te crees que vas a poder vivir siempre de esto?
No lo sé, esa es la verdad, pero tengo muchos planes B porque me gustan muchísimas cosas. Me encanta cantar, me encanta bailar, me encantaría producir cine en el futuro… Y si ninguno sale, acabaré en una granja con mis gallinas, ellas poniendo huevos y yo feliz. Hay mil vidas posibles que me atraen.
Nicole Wallace posa para la entrevista.
Nicole Wallace posa para la entrevista.Ángel Navarrete

Has denunciado alguna vez los comentarios sobre tu físico y los ataques que recibes en redes.
Lo llevo como se puede, que es regular. Como lo de la fama, es algo para lo que tampoco me puedo preparar y, por mucho que vaya mentalizada, luego llega la hostia y te afecta. Instagram lo miro poquísimo y tengo casi todos los comentarios quitados no porque no quiera que la gente me hable, sino porque me agobia la cantidad de mensajes que pueden llegarte en una aplicación en un segundo. En cuanto al acoso y los insultos, todos decimos que no nos afectan, pero es mentira. Soy una persona que a gran escala no me dejo condicionar por ellos y no dejo de hacer cosas por comentarios, pero durante el segundo en el que lo estoy leyendo me duele. A la hora se me olvida y estoy tomando una caña, pero nadie tiene por qué aguantar ese segundo.
Hay una corriente que defiende que es el precio de la fama.
Sí, sí, odio y estoy en completo desacuerdo con esa creencia. Te dicen: "Esto viene en el pack de ser personaje público". No, mira, eso es bullying como a cualquier otra persona. Ser personaje público es algo que no se elige muchas veces, mi objetivo al ser actriz nunca ha sido ser famosa sino trabajar en lo que me gusta, que es actuar. ¿Que de repente me ha ido bien y ha hecho que ocho millones de personas me sigan? Sí, pero hay muchísimos actores que trabajan tanto o más que yo, viven fenomenal y no sufren ese hate porque sus películas no tienen un fandom tan bestia. Yo entiendo que te puedan decir que no les gusta mi película o mi interpretación, eso es opinión, eso si va en mi curro y está fenomenal, pero hablar de los cuerpos de las mujeres como si nada o criticarte sin tener absolutamente ni idea de cómo eres o cómo actúas es bullying puro y duro y no se puede blanquear. Yo lo paso muy mal, sobre todo, con la difamación. Es algo que me da cada día más miedo y me he dado cuenta en estos dos últimos años de lo fácil y rápido que se pueden inventar cosas sobre ti y que todo el mundo se las crea. Eso me genera una impotencia enorme.
En tu profesión, hay una larga tradición de posicionamiento político y social de la que los actores más jóvenes se están alejando. No es tu caso…
No, es que no pienso si me conviene más o menos, es quien soy, tengo muy claro lo que pienso, no me avergüenzo y no me da miedo exponerlo. Me educaron así y me gusta. Si alguien no me va a querer por decir lo que pienso, qué se le va a hacer, me da igual. Además no es que me esté posicionando sobre si me gusta la tortilla con o sin cebolla, sino en cosas realmente importantes como los derechos sociales o la lucha contra el machismo o el abuso sexual. Si de algo me sirve tener ocho millones de seguidores es para poder dar voz a las luchas en las que creo, siento una responsabilidad especial porque, además, sé que me siguen muchísimas niñas jóvenes y siempre me ha gustado ser un buen ejemplo. El mejor cumplido que existe en el mundo es cuando se me acercan madres y me dicen: "Me encanta que mi hija te tenga, eres un buen referente".
El año pasado, Eduard Cortes, que te dirigió en ‘Ni una más’, fue denunciado por 27 mujeres por acoso sexual. Lo condenaste y pediste que los actores, los hombres, comenzaran a pronunciarse.
Es que, sinceramente, creo que con el mecanismo que llevamos no se va a solucionar nunca. Es imposible. Necesitamos que todo estalle, limpiar la industria de acoso y abuso y empezar de cero, pero sigue dando muchísimo miedo denunciar, por todo lo que conlleva y porque a veces una no está preparada para admitir que han pasado esas cosas. Y los compañeros siguen sin involucrarse mayoritariamente. Necesitamos sentirnos seguras no sólo para denunciar, sino para poder decir sin represalias: "Yo no trabajo con esta persona" o "no voy a presentar este premio con este tío porque sé que ha hecho esto" o sencillamente estar en una cena y avisar a las compañeras de que se aparten de tal director. Es algo que deberíamos empezar a normalizar, ya no sólo porque puedan pasar cosas muy graves como el abuso, sino porque las actrices tenemos derecho a dejar de trabajar con gilipollas de una santa vez.
¿Por qué crees que aún no ha estallado ese Me Too español?
Porque nos han instalado en el cerebro durante mucho tiempo que los hombres en la industria tienen tanto poder que, al final, las que salimos perdiendo si denunciamos somos nosotras y nuestras carreras. Nos han contado eso tantas, tantas, tantas veces que al final te lo crees. Y en realidad no es verdad o lo es sólo hasta cierto punto. Aunque sólo sea por disimular, ya no te van a echar de un curro por decir que no quieres trabajar con una persona concreta. De verdad creo que se puede hacer y no pasa nada.
También está el miedo a que te tachen de problemática, un clásico en la industria.
Totalmente, pero me he dado cuenta este último año y medio de que cada vez que me he plantado y he dicho "no", ha funcionado y ha cambiado algo. Y no es porque yo sea Nicole Wallace con mis ocho millones de seguidores, porque llevo pocos años, soy muy joven y mañana me pueden olvidar y desaparecer de esta industria perfectamente. No. Ha funcionado porque la mayoría de gente tampoco quiere currar con esas personas y te va a seguir, sólo necesitan que alguien dé el paso.
¿Has vivido muchas situaciones desagradables de ese tipo?
Uf, muchísimas. Fotógrafos que no quiero que me vuelvan a hacer fotos, actores que si van a un evento, yo no voy… Y no sólo por lo que yo haya vivido, sino porque sé que es una mala persona. He recibido mensajes de compañeras diciendo: " Estoy en este proyecto y tengo miedo". ¿Cómo se puede trabajar así? Desde el caso de Carlos Vermut y luego el de Eduard, es un tema que cada vez está más al día, pero he llegado a tener conversaciones con abogados que me han dicho que al denunciar estas situaciones la que se está poniendo en peligro soy yo. Entiendo que pretenden protegerme, pero es terrible. ¿Por qué no se lo dicen a los abusadores? Los que deberían estar acojonados son ellos porque son los que, al final, van ir cayendo uno a uno, te lo garantizo. Pero luego ves casos como el de Blake Lively y Justin Baldoni y te aterran. Una mujer con una carrera de éxito, respaldada por el cast entero y con pruebas, denuncia el comportamiento de un hombre y la ola de odio va contra ella. Es muy heavy, da mucho miedo, pero no nos van a parar.