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El Hormiguero

Pablo Motos sucumbe a la tentación de Montoya: el momento más inesperado del presentador

Anoche en El Hormiguero tocaba humor. Cada vez que Leo Harlem acude al programa, y ya van unas cuantas veces, Pablo Motos se deja arrastrar por la liberación de las endorfinas que produce la risa. Sólo con Leo Harlem y el nabo podía Pablo Motos caer en la tentación

Pablo Motos
Pablo Motos, anoche en El Hormiguero.ATRESMEDIA
Actualizado

Si Whoopi Goldberg habla del fenómeno televisivo del momento -La isla de las tentaciones y Montoya- sería muy raro que en la televisión española le obviaran. La Revuelta ya la semana pasada entró en el círculo vicioso en el que se ha convertido esta edición de La isla de las tentaciones. Que si "el folleteo", que si la imposibilidad de competir contra ello, que sí "tías en biquini", que si fornique, que si una señora del público que acaba como estrella invitada en El Debate de La isla de las tentaciones... De Montoya se ha hablado y se sigue hablando en todos los programas de televisión. O bien, un chascarrillo, o bien, un debate y análisis que ni una sesión de control en el Congreso de los Diputados.

Sin embargo, lo inesperado es que Pablo Motos cayera en la tentación. Pues, señoras y señores, Pablo Motos sucumbió. Si hubiera sido una de las hormigas la que hubiera dicho algo sobre La isla de las tentaciones o sobre Montoya, hoy nadie hablaría ni escribiría de ella, pues va en el ADN de hormiga. Pero que anoche Pablo Motos cayera y fuera él el que lo introdujera durante la entrevista a Leo Harlem, no está en el ADN o, al menos, en el ADN que conocemos.

Televisión

Desde hace un tiempo las cosas están cambiando en El Hormiguero. Ya no hay esa contención a no hablar de determinadas cosas. Ahora, empieza a ganar la naturalidad. Y si todo el mundo está hablando del fenómeno Montoya, ¿por qué no iba a salir en El Hormiguero? ¿Por qué no iba a rendirse Pablo Motos a un fenómeno televisivo que hacía tiempo que no se veía y vivía en la televisión?

Además, Pablo Motos eligió la noche perfecta, la noche con Leo Harlem, la noche en la que las endorfinas de apoderan de El Hormiguero que se convierte en un Club de la Comedia improvisado, en un Leo Talks -programa en Movistar Plus+ que fue el cómico anoche a presentar-, donde Pablo Motos pone encima de la mesa determinados temas y Leo Harlem saca a pasear ese humor al que Pablo Motos siempre se rinde. Y que Pablo Motos se rinda, ya sabemos todos que es casi imposible.

El nabo de El Hormiguero y Leo Harlem

Resulta que entre los temas a tratar en la visita de Leo Harlem había uno que siempre nos hace mucha gracia y saca el chiste fácil: El cómico fue proclamado en el mes de enero guardián de los nabos en La Foz, un concejo asturiano de Morcín que convierte la loa al nabo en todo un espectáculo digno de los caballeros templarios. Sí, aquí es de donde sale la famosa (y chistosa, por nuestro humor es así) frase de "besa el nabo". Y, de hecho, fue esta frase con la que Pablo Motos se rindió.

"Es una cosa muy bonita, me han dado la medalla de la cofradía de amigos de los nabos, que hay muy pocas en el mundo y he besado el nabo", contó Leo Harlem. Le preguntó entonces Pablo Motos cuáles eran los privilegios que tiene ser el guardián de los nabos. Pregunta que Leo Harlem respondió con su característico humor: "Pues es algo que yo también me pregunto". Lo curioso de ser nombrado guardián de los nabos de La Foz es el ritual que va ligado a ello. No sólo te entregan una medalla, la montera picona -que pese a la dificultad de defenderla Pablo Motos accedió a ponérsela- y te invitan a un olla de nabos y morcilla que no hay cuerpo humano que no erupcione con ello, sino que tienes que pasar por el ancestral ritual de besar el nabo. Y aquí es donde Pablo Motos no se pudo contener.

"Vamos a ver el momento en el que besas el nabo...", dijo Pablo Motos entre las risas de Leo Harlem, el público y Pablo Motos. Nuestro humor es así. No vamos a cambiarlo a estas alturas de la vida Y Pablo Motos cayó: "Esa es una frase que solo la puedes escuchar aquí, o en La isla de las tentaciones".

Leo Harlem no iba a dejar pasar la oportunidad, pues si algo ha conseguido La isla de las tentaciones es que dices el nombre del programa y a la cabeza te viene sin siquiera ser conscientes el "¡Montoya, por favor!" de Sandra Barneda. "¡Montoya, Montoya!", soltó entonces Leo Harlem. "¡Montoya, Montoya!", repitió entre carcajadas Pablo Motos. "¿Qué vida le espera a Montoya, eh? Cuando salga y vuelva a su pueblo le queda el resto de la vida siendo Montoya", dijo entonces Pablo Motos. A buen entendedor pocas palabras bastan. "Bueno, vamos a ver el nabo", rompió el presentador de El Hormiguero retomando la entrevista.

Hubiera sido maravilloso que la conversación continuase. Un diálogo entre Pablo Motos y Leo Harlem sobre Montoya y La isla de las tentaciones habría sido impagable. No pidamos peras al olmo, bastante que el nabo les llevó hasta la isla. El que debía estar en su casa alucinando pepinillos tenía que ser Montoya. Efectivamente, el día que acabe La isla de las tentaciones 8 y Montoya vuelva a la cruda realidad... Ahí lo dejamos, que eso es otro capítulo.

Festival del humor en El Hormiguero

Pablo Motos y Leo Harlem continuaron con la entrevista corriendo un tupido velo. Animados por el nabo, Pablo Motos dio pie a que Leo Harlem convirtiese El Hormiguero en su Leo Talks. De las mejores promociones que se han hecho en El Hormiguero. No hay nada como pasar de las preguntas clásicas y demostrar en vivo y en directo qué es lo que el espectador se va a encontrar si ve el programa del humorista.

"Dices que los españoles valoramos lo de fuera, pero no lo nuestro", introdujo Pablo Motos, y comenzó el festival del humor, comenzó el Leo Talks de El Hormiguero: "Totalmente. Como los países nórdicos que están sobrevalorados. Comen tristeza con arenques fermentados, no ven la luz del sol, dicen que allí vive Santa Klaus, pero a mí eso no me convence (...) Los franceses tampoco están bien, nos desprecian mucho, como te mira un francés, con ese desprecio, no te mira nadie". Escrito, no hace tanta gracia.

"Hablas también de los animales, pero dices que se puede ser una buenísima persona sin que te gusten los animales", continuó Pablo Motos. "Claro, Hitler tenía perro, por ejemplo. Hay animales muy tontos, como los ñus, que cruzan siempre el río por donde están los cocodrilos, los atunes, que son muy rápidos, pero no saben a dónde van...". Y un largo etcétera. Sólo Leo Harlem puede hacerte reír hablando de ñus, atunes, maneras de decir cerveza en español y un largo sin fin de cosas cotidianas que el humorista convierte siempre en risas.

Sólo Leo Harlem podía hacer que Pablo Motos cayera en la tentación y Montoya se convirtiese durante unos segundos en el protagonista de El Hormiguero. ¿Quién se lo iba a decir cuando aceptó entrar en La isla de las tentaciones? Montoya, a El Hormiguero y que bese el nabo.